RÉQUIEM...


Réquiem por este nuevo tiempo,
por todas las incógnitas,
por mi sonrisa imperecedera
siempre a la caza de la tuya agónica...
Réquiem, cánticos de extramuros
bajo las torres y las almenas
alzadas por las manos de los hombres
y las almas que sostienen la cúpula del cielo...
Rezo vespertino de vísperas,
del humo que se mezcla con las nieblas
por donde peregrinan los santos inocentes,
los cristos desangrados y las vírgenes dolientes....
Vísperas de alegrías y tristezas,
de llanto contenido, de piedras en el camino
con la historia impresa en cada palmo
del destino...
Odas a lo que se pierde y no retorna
a las puertas que se cierran, a los horizontes
que tras los ventanales arden...
Réquiem por mis palabras más sinceras,
por las que dije. Y por las que callaron siempre.
Sepultadas a tumba abierta
siempre amanecen compañeras 
de las noches sin Luna que nadie quiere.
Por oscuras, por vacías, por los silencios silentes, 
por los gestos que no se ven,
por los que caminan hacia la fatalidad lentamente.
Rezos, oraciones,odas, requiems y plegarias
caminando entre los vivos
buscando su lugar antes de que los alcance
la parca y sus luminarias.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos® / EL VIAJERO (OVIEDO)

SUICIDA...


La más de las veces, yo misma, 
sin ir más lejos y sin andamios 
que amparen a mis aparejos,
con una sola palabra  disipo todas las dudas:
es la ignorancia la que me cobija,
la que me nombra la predilecta 
de entre todas sus hijas.
A ella me entrego a cada momento
y de ella aprendo lo que no debo.
Me vuelve osada y audaz, 
temeraria en las formas. Y en el fondo
más suicida que cobarde.
Si hay que apostar a lo evidente
yo, apuesto siempre a lo improbable.
Saltándome las normas de la razón
más innegable, encuentro motivos
para desnudar la vida...Y con ella,
desnudarme las ideas más peregrinas.
Me ahogo en ocasiones. No sé nadar
ni en el charca más mínima.
No calzo alzas ni botas de caña  larga
y cada charco se me hace un océano 
de miles de millas, de miles de oleajes imperfectos...
Quizá por eso construyo naves 
de mi talla y dimensiones desmedidas.
Pero que nadie piense, que ni aun 
con ello, aprendo a navegar entre dos aguas,
y guardar la ropa bien escurrida.
Siempre termina la aventura
de la manera más socorrida:
nada soy, nada sé, nada espero,
nada pido, nada quiero, 
nada más que llegar a mi orilla.
Y fundirme en un abrazo con la arena removida
de mis torpezas, de mi ignorancia,
de mis errores, de mis sombras,
de mis faltas más queridas...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos® / Ría de Villaviciosa (ASTURIAS)

CASTIGO...


Por inexcusable y obligado cumplimiento
iremos de funeral precisos de etiqueta
pero sobrados del rencor que ahoga y aprieta
argumentos de peso que arden sin desaliento...
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Calle del cementerio arriba voy y presiento
tras los miserables muros , tu figura inquieta. 
Como manantial feroz jugando a la ruleta
desafiando desde el caño de la fuente, al viento.
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No quedan campanas ni ritual para este muerto.
No queda jardín al que expoliar los crisantemos
que adornarán con su aroma el camino al infierno.
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Queda en cambio aquello en lo que a solas me convierto.
Después del responso y las bendiciones sabemos
que todo castigo siempre es fútil, pero eterno...
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Elizabetta Puig®/Derechos Registrados
Imagen: Galatea Santos®/ULÉS  (ASTURIAS)


SALDANDO CUENTAS...


Que no me encuentre esta lluvia que no desmerece
al mísero arroyo, ni tampoco a la tormenta
más tremenda por furiosa, que no por contenta,
dando fe de que nunca nadie es lo que parece...
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Huyo por la carretera y tomo lo que ofrece:
una salida ruinosa , una línea lenta
que jamás calla y siempre impertinente comenta
a qué renuncié  y a quién ahora pertenece...
.
Lentos son los caminos que llevan al destierro.
Lentas las dunas que transforman su ira en desierto:
seco, árido, ardiente y de colmillos afilados...
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Fiel perro el que guarda sus lindes a fuego y hierro.
Fiel mi promesa. Y así en su rea me convierto.
Y así, una vez más, saldo cuentas de mis pecados.
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Elizabetta Puig®/Derechos Registrados
Imagen: Galatea Santos®/ Ría de Villaviciosa (ASTURIAS)

ELEGANCIA....


De manera asombrosa se fueron
aquellos días en los que la vida
se tornaba adversa y vuelta de todo...
De manera extraña, en silencio
pasaron los días y nada dejaron,
nada dijeron...
Callaron su voz, cerraron sus ojos
volviéndose légamo y cieno,
atrapando mis pies, 
mis pasos de viajera por el cosmos...
Es cierto muy cierto, que en realidad
fui yo quién trató de perder su rastro, 
la cicatriz en mí de sus marcas,
al pasar mis páginas a velocidad de vértigo
tan solo pensando en no volver a converger
en sus meridianos. Ni en sus paralelos.
Quedaron entonces allí el cielo a lo lejos,
las largas tardes al calor del invierno,
las palabras de madrugada 
y todo el silencio del mundo
sobre mis espaldas.La huida hacia delante
y atrás en el tiempo...En aquel tiempo 
que jamás debió nacer entre tu boca 
y mi aliento...
Desconozco a dónde finalmente fueron,
qué fue de ellos.
Pero existe una melodía lejana
que de nuevo me devuelve a su confluencia
como si jamás hubieran muerto.
Nacen de nuevo a la vida, 
a la voz que desde entonces guarda mis secretos.
Me miran y piden que grite todo lo que entonces
enterré entre las dudas y la distancia,
bajo flores de permufe infecto
y un rictus de elegancia.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos®/ CUYENCES (Oviedo)

AVERNO...


Me acorrala el invierno
con su abrigo gélido
y su guante de seda escarchada.
Grita mi nombre y yo no atiendo
ni a sus quejas ni a sus bramidos
que entre tormenta y tormenta
transitan ardiendo...
Su guerra divide al cielo en flancos desiguales. 
Y derrochando opulencia a ratos lo enciende, 
y a ratos sentencia a la Luna en su inocencia...
Solo el silencio de los troncos 
que se entregan a su destino
consigue que construya puentes desde mi sosiego.
Y alguna sílaba sin sentido incluyo
en los rifirrafes de mis ruegos...
La lluvia se subleva y huye
arriba del camino enjuto y desnutrido 
de un poco de quietud 
y besos adúlteros de los manantiales vespertinos..
Nadie recuerda ya la paz que dejó
el otoño caduco y prescrito.
Ahora todo el espacio lo ocupa
este averno cargado de admiración
por sí mismo...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos® / TORREZO (ASTURIAS)
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LA LÍNEA DE LOS OLVIDADOS...


Yo podría contarte hacia donde vamos,
no me falta valor y me sobra osadía...
El tiempo se adueñará de nuestros pasos.
Se convertirá en una fiera insaciable
de colmillo siempre dispuesto a devorarnos
a cada latido del día, a cada salto de aguja de reloj...
La muerte se convertirá en una incognita
siempre al acecho, a la espera de un milagro,
a que suene esa extraña melodía que anuncia
que nuestro nombre es el siguiente en su lista.
El lance será breve y fugaz, 
pero efectivo sin duda alguna.
Incapaces de sucumbir al último vuelo
caminaremos hacia el precipicio que nos espera.
sediento, anhelante, ansioso de acogernos
entre sus brazos de adobe y alabastro ...
Siempre un paso por delante, ese último instante
nos cubrirán de gloria, seguramente inmerecida.
Y nos quitará el trance, nuestra última sonrisa.
La volverá mueca monocorde, enloquecida.
Es hora de empezar a cultivar las flores
que obrarán el milagro de adornar el día
por el que seremos recordados
Será sin duda un último gesto de rebeldía
como pago de todo lo que perderemos
al cruzar la línea de los olvidados.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Galatea Santos® / Alcolea de Calatrava (CIUDAD REAL)- 2012

AHORA...


Ahora es solo el tiempo
quien me lleva en sus labios.
Solo él me habla.
Y solo a él atiendo.
A sus razones, a sus pruebas 
tercas e irrefutables.
Todo lo demás
quedó como espuma de mar
en la orilla yaciendo.
Ni siquiera se salvó
la belleza del instante único
que hace a su brío eterno.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos® / Ruta litoral (GIJÓN)

PRECIPICIO...


Aún intentan las últimas hojas
batirse, no en batalla, si no en retirada
esquivando el precipicio del futuro
que asoma su sombra enajenada
con la muerte como bandera.
Sueña la rama con vencer sin vacilar
al abismo que las amarra a su condena, 
al sueño eterno de la absoluta nada,
al fin de la luz de este día sin coartada
al inicio de la más larga madrugada.
Pican el cielo feroces los estorninos 
con su danza negra y macabra 
y se mecen los últimos rayos de Sol 
sobre las últimas miradas aciagas...
Allí, sobre las copas almibaradas,
con un ápice de fe y certidumbre,
sueñan las hojas moribundas
que aún queda un último destello,
un último estertor mísero 
antes de desvanecerse sus venas
en las fauces del averno...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos® / Pista filandesa (OVIEDO)



SOBRAN HERIDAS...


Es curioso como pasa el tiempo
como pasan las horas y las jornadas
como todo pierde su importancia
como todo lo invade el silencio audaz.
Es curioso como mutan el cielo y sus ecos
de azul intenso a negro voraz
como la lluvia llega y arremete
contra los ventanales , contra los avatares,
contra la desmemoria que a ti se somete.
Baja el camino junto a mi puerta
convirtiendo en cascada de barro y remordimientos
todo aquello que inunda las aceras
a su suerte abandonadas. Restando alegría,
sumando sentencia y condena
en un mismo frío aguacero.
Se revolverá la existencia cualquier día.
Hará cuentas y resolverá al fin:
faltan cicatrices, sobran heridas.
No entiende el tiempo de curas urgentes.
Solo de oportunidades perdidas.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos® / QUIRÓS (Asturias)